La Monada suma de los espíritus de los hombres, no puede ser una masa difusa de seres en estado parcial de evolución, solamente.
¿Que fue la Humanidad el año 9000 antes de Cristo? ¿Que era la Monada?
Plantea Chardin en la “Energía Humana” “En un principio el Hombre (es decir, La Vida pensante) como una concreción que aflora, estalla, con la aparición del pensamiento “a través de un punto o una superficie crítica de transformación” Antes “Hasta el hombre, parece que en el desarrollo de la Vida, el individuo haya estado siempre claramente subordinado a la especie. Su valor era, sobre todo, el de un órgano de transmisión, de un lugar de paso. Se trataba para la Vida, según parece, de llegar, a través de elementos cada vez mejor organizados, a establecer sobre la Tierra una forma superior de conciencia, un estado de personalidad”
¿Y la monada que?
“En una primera fase - anterior al Hombre – la atracción era vital, pero ciegamente recibida por el Mundo. A partir del Hombre, se despierta, al menos parcialmente, en la libertad reflexiva y suscita la Religión, que no es una crisis- o una opción a una intuición estrictamente individual, sino que representa la larga explicación, a través de la experiencia colectiva, de la Humanidad entera, del ser de Dios.”
“A partir del Hombre, descendiendo hacia los orígenes, la conciencia parece desnudarse difuminarse, hacerse imperceptible. Hacia el Hombre, al remontar el eje de los tiempos, la espontaneidad se despierta, se organiza y, finalmente, se vuelve reflexiva, emergiendo en lo Personal.”
Así pues el Hombre en conjunto, la Humanidad, fue emergiendo simultáneamente con la inteligencia del Hombre. En un principio la mayoría éramos casi animales, regidos por los instintos sabios, que nos decían que hacer, como portarnos, en cada caso, automáticamente y sin equivocaciones, (la araña teje sabiamente su tela, la abeja su panal etc.) a medida que nos íbamos imponiendo y decidiendo por las opciones que nos ofrecía nuestro pensamiento, decidíamos diferente a lo que nos impulsaba el instinto, iba formándose un conjunto que decidía el futuro de la Humanidad.
Por eso en nuestro titulo El Creador, decimos,” se equivoca corrige el error” es la monada la que independiente de la tutela del instinto, experimenta, y sus logros son el fruto actual de:
a) nuestro desarrollo social, ya nuestro vecino no es nuestro competidor territorial, al que hay que destruir, hemos inventado mecanismos de convivencia, b) en otro campo inventamos la agricultura y no dependemos de los frutos silvestres, etc. Hemos como digo en otro lugar, inventado artilugios que aumentan nuestra fuerza, mejoran potencializan nuestra voz, en fin los mil logros de nuestra inteligencia. Todo al costo de equivocaciones
El pensamiento iba tomando la dirección, la sabiduría del Creador era remplazada por nuestro indagar, inventar nuevas formulas, equivocarnos y optar por formula diferente.
En “El Creador” decimos que observábamos equivocaciones, correcciones etc. son los tanteos de nuestro buscar, nuestro experimentar, con el que hemos construido una Humanidad cada vez más diferente de los seres vivos regulados automáticamente. Hemos conquistado la libertad, el libre albedrío, otra de las tantas dádivas del Creador.
Algunos hombres irían conformando una elite.
“No conocemos demasiado bien lo que por debajo del Hombre sucede con los seres vivos incompletamente personalizados.” Nos dice en una parte Teilhard.
Creo que al principio el Creador nos ha ido soltando poco a poco de la mano, y de la masa humana que iba surgiendo, cada vez, cerebros mejores, irían abriendo posibilidades mayores.
Así, pues concibo la vieja Humanidad como una masa con cerebros incipientes; al principio un Creador proveyendo mutaciones necesarias, una elite reemplazando, cada día en algo al Creador, y asumiendo sus propias consecuencias, una Humanidad más inteligente, con poderes creativos, aportando mutaciones con el respaldo del Creador, que cada día le permitiría mayor independencia.
Debe haber en ella espíritus, ya muy avanzados que se han adelantado al resto de los hombres, que esperan que la evolución provea de cerebros aptos para encarnar.
Y formaron una jerarquía.
Por último no podemos concebir la evolución de la Humanidad sin la evolución del hombre, no como la evolución de los cuerpos, pues si no hay un prototipo, un propósito una inteligencia y una voluntad directrices, la evolución sería desarrollo y no sería evolución, o sea avance hacia mejorar. Pero hoy, el hecho de que avanzamos, nos desarrollamos cada día mas, es una verdad notoria. Evolucionamos.
Con ella o dentro de ella, estarán los guías, que proveerán de las mutaciones necesarias; pues si la evolución existe como un propósito, deberán haber: promotores, guías y motores de la misma
Las mutaciones necesarias que han venido sucediendo y el hecho de que la Humanidad asuma el poder de auto dirigirse, desobedeciendo sus instintos, trasformándolos, sacando de ellos fuerzas y cambiando sus directrices, que son la causa de muchos de los errores y dolores de la Humanidad hoy, nos dan la razón cuando propugnamos el concepto de que la parte espiritual de la Humanidad es el principal motor y guía.
Un día Dios la cree merecedora de proveer un cuerpo para él, y Cristo decide tener un cuerpo Humano
Para mi Jesucristo como Dios y Hombre, podría ser el centro polarizador de la Monada
Y dice Teilhard (pagina 46 de La Energía Humana)” Un poco mas de tiempo y el Espíritu de la Tierra saldrá de la prueba con individualidad específica, su carácter y su fisonomía propios, y entonces en la superficie de la Noosfera, gradualmente sublimada de sus pasiones y preocupaciones, - siempre tendida hacia la solución de problemas mas elevados y hacia la posesión de objetos mayores -, la tensión hacia el ser será próxima.
Pasado este estadio está el gran enigma. ¿Qué sucederá en este período crítico de maduración de la Vida terrestre? ¿Seremos capaces en este momento, de alcanzar otros centros de vida cósmica para volver a hacer, en un orden superior, el trabajo de síntesis universal? ¿O bien franquearemos sin dejar la Tierra, alguna nueva superficie de discontinuidad ontológica, la tercera, después de la vitalización y hominización? Lo más probable es que suceda otra cosa, pero no puede entreverse mas que haciendo entrar en línea la influencia espiritual de Dios.”
La Oración
La respuesta a las oraciones es él vínculo con lo espiritual. Todas las especulaciones sobre religión no serían mas que pensamientos humanos si no tuviéramos el contacto con lo espiritual en la forma tangible de la respuesta a la oración.
Dentro de los mecanismos provistos por los guías de la humanidad, la respuesta a la oración cada día será más importante como argumento básico para todas las elucubraciones.
Una experiencia vivida por los seres humanos que da base para creer en un mas allá de lo físico.
El planteamiento anterior se puede sintetizar en tres ponencias:
*La respuesta a la oración.
*Guías de la Humanidad.
*Lo espiritual.
Las religiones que conozco tienen mecanismos con que pedir a Dios. ¡Que tan real es ese Dios?
En mi artículo El computador y la cadena genética creo tener una prueba de la existencia de un Creador inteligente, creador permanente que interviene permanentemente en su creación.
Si ese Creador, el autor de la vida, es el conductor de la evolución humana, debe proveer mecanismos para que ella siga el camino correcto, cualquiera puede comprender que si los hombres supieran con certeza absoluta, que hay un Padre que es el director de todo lo que tenga que ver con el desarrollo de la Humanidad y que por tanto debe intervenir hasta en los puntos menos importantes, como de lo que le suceda a un individua, cuando el hecho proyecte consecuencias futuras importantes, sufriríamos de un paternalismo en todas las esferas del poder humano, que nos llevaría a no obrar diciendo “ Dios proveerá “.
Pero en la esfera chica de las religiones, la oración es un mecanismo por el cual recibimos consuelo, ayuda, seguridad en esa forma no trasciende a la política, definiendo a esta como el arte de conducir a los pueblos a su fin natural.
Creo en el poder de la oración, porque como mucha gente, lo he experimentado en mi vida.
Por eso creo que los milagros tienen su ámbito personal y no trascendental, para dejar a la humanidad que asuma sus propias consecuencias. Cuando el hombre comió del “árbol del bien y del mal” o sea cuando acallando sus instintos decidió sus rumbos, cuando en esa forma entro al mundo de la responsabilidad de sus actos, estos rebotaban para bien o para su dolor, Los resultados es la creación de la Noosfera: con la creación de la ciencia humana, el mejor físico corporal, el crecimiento de la población, producto de mejor alimentación, pero también del dolor espiritual, la angustia existencial, las preocupaciones, etc.
El segundo, Guías de la Humanidad:
La Cretino tal como la vamos conociendo, cada vez se nos presenta como un hecho, tan grande que vemos como nuestra capacidad de comprenderla, cada vez se nos vuelve mas chica, aunque digamos ¡cuan inteligente nos estamos volviendo!, los mas avisados están pensando “cuan minúsculos somos” .
Pero el Creador esta presente en cada mutación correcta, que ha ido favoreciendo a la Humanidad porque probamos en el articulo de El computador y la cadena genética, que la casualidad no era la autora de ellas.
La Atención del Creador, Entidad que se manifiesta manteniendo toda la creación y atendiéndola y transformándola aquí en la Tierra. Está presente ayudando al Espíritu de la Tierra y soltándolo hasta donde se ha ido pudiendo, como consecuencia de la Libertad que asumió la Humanidad cuando la dejaron liberarse de los instintos, ella como un todo, tiene que tener un plan, una pauta, unos propósitos unos Guías, que serían los Hombres mas avanzados, los punta de lanza.
Lo Espiritual.
Lo espiritual queda definido en el ámbito mas allá de lo material, lo captado por nuestros sentidos.
Concibiendo al Universo como una emanación del Creador asumimos un panteísmo en el que todo nace del Absoluto, el cual proyecta Entidades en función de lo que llamamos la Atención del Creador o sea su presencia en todo lo que creó y crea.
Shalomiusfilosófico es un servicio de reflexión crítica y argumentada ante una sociedad gobernada por corruptos, adoctrinada por inmorales,educada por ignorantes y custodiada por valientes que no temen exponer su vida por la de otros y por la verdad.
domingo, 24 de agosto de 2008
REFLEXIONES SOBRE LA MONADA EN TEILHARD DE CHARDIN.
Teilhard de Chardin: Entre síntesis y Reflexión.
Teilhard de Chardin es una de las figuras más señeras del pensamiento humano en el siglo 20. Su personalidad es multifacética por lo que es susceptible de ser estudiada desde perspectivas que se podrían considerar inclusive antagónicas.
Nace en Sarcenat, Francia, el 1º de mayo de 1881. En 1892 ingresa al colegio de los jesuitas de Nuestra Señora de Mongré, de donde egresa en 1897 con el grado de bachiller. En marzo de 1899 entra al noviciado de la Compañía de Jesús en Provence. En octubre de 1900 se traslada a Laval donde termina su noviciado. Allí pronuncia sus primeros votos en marzo de 1901.Entre 1902 y 1905 cursa tres años de filosofía en la casa de Saint-Louis (Jersey). Desde 1905 a 1908 se desempeña como profesor de química y física en el colegio de los jesuitas de la Sagrada Familia en el Cairo. Desde 1908 a 1912 inclusive, viene el teologado en Inglaterra. En agosto de 1911 es ordenado sacerdote.Entre 1912 y 1914 estudia paleontología en Francia. Desde enero de 1915 a enero de 1919 participa en la Primera Guerra Mundial como camillero, obteniendo distinciones como la Cruz de Guerra en 1915, la Medalla Militar en 1917 y la Legión de Honor en 1920. En marzo de 1918 había pronunciado sus votos solemnes, con lo que realiza su incorporación definitiva a la Compañía de Jesús.En la Sorbona prepara su licenciatura en ciencias naturales, siendo aprobada su tesis doctoral en marzo de 1922. Además de trabajar en el Laboratorio del Museum, desde 1920, es profesor de paleontología y geología en el Instituto Católico de París hasta 1926, fecha en que sus superiores decidieron que abandonara su cátedra. Lo admiraban como científico, pero lo temían como filósofo y más aún como teólogo, debido a ciertas ideas, sobre temas tan delicados como el pecado original, difundidas en sus conferencias a la juventud.En el Museum estudia los mamíferos del período terciario en Europa. Su tesis sobre este tema lo clasifica entre los primeros paleontólogos franceses y lo hace relacionarse con científicos de Estados Unidos, Inglaterra. Bélgica, Suiza y China.Debido a sus contactos con Marcellin Boule y Henri Breuil, se interesa en estudiar paleontología humana. Recorre las cavernas con pinturas prehistóricas en el noroeste de España. Lo que más le preocupa es la aparición del hombre y la hipótesis de sus lejanos orígenes. En 1924 y 1926 pasa dos períodos en el Museo de Tientsin, en China. En el primero participa en exploraciones de la Mongolia occidental, y en el segundo, de la Mongolia oriental. En 1927 termina en Tientsin su libro “El Medio Divino”.Desde 1929 a 1931 es nombrado consejero del Servicio Geológico Nacional Chino, encargado de supervisar todo lo concerniente a los mamíferos fósiles. Participa activamente en las excavaciones de Chu-ku-tien. En diciembre de 1929 se descubre el llamado «hombre de Pekín», o sea, el Sinántropo. El padre Teilhard tiene una actuación relevante en determinar si se trata de un mono o de un hombre auténtico. Se le fija una edad de un millón de años.En mayo de 1931 participa en la Expedición Amarilla que tiene por objeto efectuar excavaciones geológicas y paleontológicas en el Turquestán y en el desierto de Gobi.Desde 1932 hasta 1938 permanece en China, en el Colegio de los jesuitas en Pekín. Ese lapso es interrumpido por tres estadas en Francia y dos en Estados Unidos. Además, en 1936 va a Java a estudiar el cráneo del pitecántropo, descubierto en Sanciran, haciendo un estudio completo de los estratos del terreno en el que fue hallado. Determina que se trata de un humanoide y deduce que el período paleolítico de Java está emparentado con el de la India y el de la China.En 1939, conoce el cráneo del hombre de Neanderthal. En 1940 funda en Pekín el Instituto de Geobiología. Desde 1939 a 1946, permanece bloqueado en Pekín por la Segunda Guerra Mundial. Aprovecha este período para organizar y sintetizar la documentación acumulada. También lee mucho y redacta numerosos escritos filosófico-religiosos. En 1945, termina “El Fenómeno Humano”.Permanece en París desde 1947 a 1949 por su salud alterada. En Junio de 1947 sufre un infarto del miocardio que lo tiene 15 días entre la vida y la muerte.Es promovido al grado de oficial de la Legión de Honor en junio de 1947.En 1948 se dirige a Roma a solicitar autorización para postular a una cátedra en el Colegio de Francia. Fue recibido muy amablemente, pero la respuesta fue negativa.En 1950, es elegido miembro de la Academia de Ciencias. Durante 1951, a petición de la Weriner Green Foundation for Anthropological Research, se dirige al Africa austral a fin de estudiar posibilidades de financiamiento para investigaciones antropológicas. En noviembre de ese año llega a Estados Unidos como agregado de esta institución. Su permanencia allí es estable, salvo dos breves viajes: uno a mediados de 1953 al África del Sur y otro a Francia a mitad de 1954.El 10 de abril de 1955 fallece en Nueva York en forma repentina el día de Pascua de Resurrección. Días antes había dicho: «Voy al encuentro de Aquel que viene».
Además de sus escritos estrictamente científicos dedicados a la geología, paleontología y antropología, publicados durante su vida, escribió una cantidad de ensayos y varios libros filosófico-religiosos, los que sólo fueron publicados después de su muerte. Entre estos libros nombraremos los principales: “El Medio Divino” – “El Fenómeno Humano” – “La Aparición del Hombre” – “La Visión del Pasado” – “El Grupo Zoológico Humano” – “Cartas de Viaje” – “El Porvenir del Hombre” – “La Energía Humana” - “Génesis de un Pensamiento” - “La Activación de la Energía Humana” – “Himno de Universo”.Todos estos libros fueron publicados por Taurus Ediciones, Madrid, entre los años 1959 y 1965.Su pensamiento expresado en estas obras ha tenido profundas resonancias a nivel mundial y ha sido objeto de encendidas polémicas enfocadas a clasificarlo ya sea desde el punto de vista de la ortodoxia religiosa, de la ciencia o de la filosofía. Las dificultades que esta clasificación presenta se deben, seguramente, al hecho de que el rasgo principal del pensamiento del padre Teilhard es su espíritu de síntesis. Podríamos decir que éste constituye el núcleo de su personalidad. El aspira a eliminar las divisiones entre las diferentes zonas de la realidad. Superada la dualidad contradictoria de materia y espíritu, desaparece - según él - la oposición entre el mundo y Dios. Nos envuelve, entonces, un único y grandioso proceso de dimensiones cósmicas, que se abre a la libertad cuando la energía determinista, que impulsaba su primeras fases, toma la forma del «amor-energía» con la aparición de la consciencia humana. Este proceso se va elevando hacia Omega por medio de la evolución.Su obra es demasiado amplia y profunda para dar un resumen de ella por breve que sea. En cambio, agregamos a continuación lo que opinó sobre él un notable científico contemporáneo suyo, Julián Huxley.
Desde mi primer encuentro con lo escritos de padre Teilhard, pude darme cuenta que había encontrado en él elementos importantes para la aventura intelectual y espiritual. Por cuanto él contempla el problema del destino humano desde el punto de vista de un cristiano y un sacerdote jesuita, y permite a nuestros pensamientos habían seguir el mismo proceso y llegar a conclusiones sorprendentemente parecidas, al considerar el destino humano - las relaciones del hombre con el cosmos - como un fenómeno que había que observar y estudiar bajo el mayor número de aspectos posibles, pero siempre como un fenómeno y nunca como un problema metafísico, ético o teológico. En tal concepción, el hombre no aparece como una criatura extraña a la naturaleza, sino como un elemento absolutamente esencial del fenómeno de la evolución. El pensamiento y el espíritu no son un epifenómeno incoherente ni una emanación de lo sobrenatural, sino un fenómeno natural de la mayor importancia. La fuerza y la pureza de su pensamiento, unida a la facultad fecunda de comprender y amar todos los valores, han permitido al padre Teilhard dar al mundo un cuadro no sólo de una claridad excepcional, sino además rico en conclusiones irrefutables.El primer fenómeno que hay que destacar es el de la unidad. El cosmos, con sus dimensiones gigantescas en el espacio y en el tiempo, es uno. Y todo lo que evoluciona es igualmente uno: es la substancia única del universo, con sus propiedades materiales e intelectuales en su combinación necesaria.El segundo fenómeno es el de la orientación: lentamente, el proceso de la evolución engendra la novedad, la diversidad, formas superiores de organización de una manera irreversible. Un aspecto particularmente significativo de esta orientación es la tendencia de las propiedades intelectuales a manifestarse más y a hacerse relativamente más importantes en relación con las propiedades materiales de esa consciencia. Él llama «Omega» a ese foco de atracción trascendente que asegura la irreversibilidad del ascenso de la humanidad.El tercer fenómeno es la existencia en el proceso de la evolución de puntos críticos donde la substancia del universo adquiere nuevas propiedades, donde nuevos mecanismos de transformación empiezan a intervenir, donde aparecen nuevas formas de organización. Hasta ahora hay dos puntos críticos de ese género: el origen de la vida - el punto en que la materia se hace capaz de reproducirse a sí misma - y el origen en el hombre de la reflexión constante, el punto en el que se puede decir que el espíritu se ha hecho capaz de reproducirse a sí mismo y en el que la evolución cultural o psico-social se ha sobrepuesto a la evolución biológica. Para atenernos a la Tierra - la única parcela del cosmos donde la existencia de estos puntos críticos nos es efectivamente conocida - según el padre Teilhard, se pueden distinguir tres envolturas o esferas sucesivas: en primer lugar, la geoesfera, teatro de las manifestaciones inorgánicas; a ella se superpuso, hace unos dos mil millones de años, la bioesfera, o sistema evolutivo de la vida orgánica; luego, hace centenares de miles de años, la noosfera, que comprende el sistema evolutivo del pensamiento y de la consciencia humanos y de sus productos.El cuarto fenómeno es el de la limitación. En el curso de la evolución orgánica los grupos agotan, los unos después de los otros, sus posibilidades de evolución, y sólo progresan las formas cada vez más limitadas de la vida. Hacia el final del plioceno no quedaba más que una forma de vida capaz de progresos importantes: el hombre, o más exactamente la cepa hominiana, Desde hace algunos millones de años el fenómeno del progreso evolutivo se reduce al fenómeno humano.En su fase humana, el proceso evolutivo adquiere un carácter enteramente nuevo. En el curso de la fase orgánica, prehumana, cada nuevo tipo que consigue sobrevivir se fracciona, se diferencia, se diversifica en una serie de subtipos, los que producen un gran número de formas de vida biológicamente distintas: lo que llamamos las especies. El hombre es un caso enteramente distinto. Tras un breve período de diferenciación inicial - que produjo las grandes razas o subespecies humanas - la divergencia es sustituida por la convergencia, en primer lugar, de las unidades biológicas o razas humanas distintas, y luego de las unidades psicosociales o conjuntos culturales. Por tanto, aunque es un tipo evolutivo dominante de importancia capital, el hombre representa sólo a una especie biológica y, dentro de unos siglos o milenios, está destinado a no formar más que un solo grupo cultural basado en un marco general único de ideas y creencias.Esto nos lleva al quinto punto: la evolución del hombre que, por ser esencialmente cultural, depende principalmente del conocimiento que tiene del mundo y de sí mismo. El conocimiento es el fundamento de la representación justa. La representación define la actitud, y la actitud determina y dirige la acción. Puesto que el método científico - que fundamenta y ordena el conocimiento en base a hipótesis comprobadas por la experiencia o la experimentación - es el método más eficaz para aumentar nuestro conocimiento y nuestra comprensión, su aplicación cada vez más extensa a campos de estudios cada vez más numerosos parece ser la condición previa del progreso. Esto en ningún caso significa negar la importancia de la actividad creadora y su expresión en las artes, las letras y las religiones.Finalmente, como lo ha recalcado el padre Teilhard, existe el fenómeno de la escala. La escala en la que se produce la evolución es gigantesca en el espacio y más todavía en el tiempo. Sólo familiarizándonos con esta vasta escala temporal podemos contemplar eficazmente los cambios de la evolución, en especial en los animales superiores y en el hombre. Estas no pueden ser percibidas y evaluadas sino a lo largo de centenares de millones de años de la historia pasada del mundo. Y las probabilidades igualmente enormes que podrían realizarse en la Tierra no se pueden concebir sino en el término de centenares de millones de años futuros. Sólo si comprendemos que el hombre se halla en el estadio inicial de su evolución, podemos interiorizar esta visión de las posibilidades de la especie, y sólo interiorizando así su porvenir posible, podemos esperar realizarlo en toda su plenitud.Pienso particularmente en su brillante concepción de lo que él llama el enroscamiento, que lleva a un psiquismo más intenso. Entiende por tal el hecho de que una parte constituyente del mundo se repliega sobre sí misma para formar una unidad organizada cuyas tensiones internas aseguran la cohesión, formando un sistema cerrado y automáticamente equilibrado. Los átomos, las moléculas, las células, los organismos multicelulares y las personalidades humanas son ejemplos de estos sistemas de enroscamiento, pero cada uno a un nivel diferente de organización. Además el padre Teilhard postula que cuanto más complejo es el sistema, tanto más estrechamente coordinada está su organización y tanto más activos e importantes son su vida interior, sus grados y modos de consciencia.El padre Teilhard considera que la tendencia a la convergencia cultural, que se ha puesto de manifiesto ya en la historia del hombre, llevará inevitablemente a un enroscamiento de toda la noosfera, y engendrará así un sistema unitario de pensamientos y creencias o - como sin duda hubiera preferido decir - un solo todo pensante y creyente. A causa de su extremada complejidad, ese todo se encontrará en un potencial psíquico extremadamente elevado. Durante su formación se liberarán sin duda fuerzas psico-sociales explosivas; pero, una vez organizado, generará forzosamente un inmenso dinamismo para la evolución futura del hombre. Y el padre Teilhard considera ese futuro estado como el apogeo necesario de lo que llama la «hominización», es decir, el proceso mediante el cual el hombre se hace más verdadero y plenamente humano.El padre Teilhard nos aporta una visión nueva del cosmos, una revelación vivificante de la manera como procede la realidad. Porque es verdadera, la revelación del padre Teilhard no se limita a vivificar, sino que además libera de muchas angustias el alma y la mente del hombre.
Teilhard de Chardin despierta un fuerte interés desde el punto de vista científico. Es interesante disponerse a profundizar en ellas, sus proyecciones científicas, incomprensibles para la mayoría de sus contemporáneos. Satanizado y rechazado en todas sus Persona: la religiosa, la filosófica y la científica, Teilhard se mantuvo fiel a sus principios, mostrando una gran entereza ante los ataques de adversarios que nunca entendieron la profundidad de su pensamiento. Porque inclusive, exiliado, fue capaz de proseguir con su inclinación científica y aportar, por ejemplo a la antropología su valioso trabajo sobre el Hombre de Pekín, amén de muchas otras aportaciones a otras disciplinas.Actualmente se está viendo su resurgimiento y la reivindicación de muchos de sus postulados e ideas. Es así que ciencias emergentes como el Caos, La Complejidad, La Sincronía, La Información cuántica y todas las demás ciencias que de ellas se deriven, en su momento fueron anticipadas en lo que él llamó sus “memorias científicas” en su poco comprendido libro El fenómeno humano. Es así que muchos de los apotegmas científicos en boga encuentran sus antecedentes diseminados a lo largo de la obra de Teilhard de Chardin, como ejemplo:
El cambio traído en nuestra experiencia, por lo que pronto llamaremos espacio-tiempo, consiste esencialmente en esto: todo lo que nosotros hemos considerado y tratado hasta este momento como puntos en nuestras construcciones cosmológicas se ha convertido en lapsos momentáneos de fibras temporales indefinidas. Desde este momento ante nuestra vista maravillada cada elemento de las cosas se prolonga asimismo hacia atrás (y tiende a continuar hacia delante) hasta donde se puede apreciar. Así que la inmensa totalidad del espacio no es más que la sección “en un tiempo t” de un tronco cuyas raíces penetran en el abismo de un pasado inimaginable y cuyas ramas surgen en algún punto en el futuro que, a primera vista parece carecer de límites. Desde esta nueva perspectiva, el mundo aparece como una masa en proceso de transformación.
Cuando Teilhard afirma esto se esta refiriendo a la evolución, la cual se enmarca en la teoría de la Relatividad de Einstein. En este enunciado se remite todo a un inicio cósmico, a un Big Bang.
Cuanto más fisuramos y pulverizamos artificialmente la materia, tanto más deja ver ante nosotros su fundamental unidad... como si la trama se resolviera en una simple y única forma de sustancia.
Este párrafo claramente anticipa las grandes teorías unificadas, como las supercuerdas, supersimetría o la gravedad cuántica.
Simplemente adicionados o yuxtapuestos los átomos no constituyen la materia. Los engloba y los cementa una entidad con la que choca nuestro espíritu, pero a la que finalmente se ve forzado a ceder… Considerada en su nivel más bajo, la materia original es algo más que ese hormigueo de partículas tan maravillosamente analizado por la física moderna.
Esta entidad, a la que se refiere Teilhard, no es otra cosa que la Información, entendida como los mensajes de los principios y leyes de la naturaleza, que engloban y cementan la materia.
Dentro de órdenes de magnitud (de complejidad) diversos, la materia nunca se repite en sus combinaciones... Tejida en una sola pieza, siguiendo un solo y mismo procedimiento, pero que de un punto a otro nunca se repite, la trama del universo corresponde a un solo modelo: constituye estructuralmente un Todo.
Claramente se aprecian en este postulado los principios del caos y la complejidad.
A su manera, la materia obedece desde el origen a la gran ley biológica de la complejidad y la conciencia… La complejidad de la conciencia es directamente proporcional al orden de la estructura que la contiene.
Ésta es la ley fundamental que aunada a la Segunda ley de la Termodinámica, desde el inicio del universo, controlan su evolución. Porque "todo lo que se arma se desarma". Los astros (estrellas y planetas) son los laboratorios en donde se prosigue la evolución de la materia, en la dirección de las grandes moléculas. Esto sustenta los principios de la cosmología moderna.La aparente restricción del fenómeno de la conciencia a las formas superiores de vida ha servido, durante mucho tiempo, de pretexto a la ciencia para eliminarla de sus construcciones del universo. Con el objeto de desembarazarse de ella se ha clasificado de rara excepción, función aberrante, ilusión, epifenómeno.Una anomalía natural no es más que la exageración, hasta hacerse sensible, de una propiedad que está extendida por todas partes en un estado de inaccesibilidad.La conciencia aparece con evidencia en el hombre (en los animales superiores) y por lo tanto debe tener prolongaciones espaciales y temporales indefinidas. (Hacia el pasado y hacia el futuro.)
El universo se inicia con energía radial, noética, de la cual se deriva la energía-materia, con la que se continúa una interacción que cada vez demanda leyes más complejas que operan sobre matrices físicas de creciente complejidad.
La energía material y la energía “radial”, (noética), se sostienen y se prolongan una a otra por medio de algo que debe estar actuando en el universo, una energía única. Este enunciado se refiere otra vez a la Energía-Información.¿Cómo incorporar el pensamiento al flujo orgánico del espacio-tiempo sin sentirnos forzados a reconocerle un primer lugar en el proceso? ¿Cómo imaginar una cosmogénesis extendida a la conciencia sin que podamos evitar hallarnos de golpe frente a la Noogénesis?El pensamiento no es parte de la evolución como una anomalía o un epifenómeno, sino que en la evolución, la marcha hacia el pensamiento es reducible e identificable y el movimiento mismo de nuestra conciencia puede expresar y medir sus progresos en la evolución. Según Julián Huxley: “El hombre descubre que su propia conciencia no es otra cosa que la evolución conciente de si misma.”La síntesis hace que nos demos cuenta de que en la molécula existe decididamente algo más que en el átomo; en la célula más que en la molécula; en lo social, más que en lo individual; en la construcción matemática más que en los cálculos y los teoremas...Algo verdaderamente irreducible a los elementos aislados emerge en cada grado ulterior de combinación hacia un orden nuevo, y esto tendemos a admitirlo; por este camino, la conciencia, la vida y el pensamiento están, en la actualidad, muy cerca de adquirir su derecho de existencia científica.
Este algo más es la Información, los mensajes de las leyes de la naturaleza, enlaces de los sistemas que se sintetizan como condición indispensable para evolucionar. Un lugar común equivocado es aquel que afirma: el todo es más que la suma de las partes. Esta paradoja se debe a que no se incluye la Información-energía que forma los enlaces entre los elementos de todo sistema.
Ninguna noción nos es tan familiar como la de energía espiritual. Y, sin embargo, ninguna nos resulta científicamente tan oscura como ella. Los físicos actualmente hablan de una “energía oscura”, la cual, para nosotros, no es otra que la energía radial, espiritual o psíquica de Teilhard.Gracias al conocimiento de las hormonas ¿no estamos ya en vísperas de meter mano en el desarrollo de nuestro propio cuerpo, o incluso en el mismo cerebro? Gracias al descubrimiento de los genes ¿no vamos pronto a controlar el mecanismo mismo de las herencias orgánicas? Y gracias a la síntesis inminente de los albuminoides ¿no vamos a ser capaces algún día de provocar aquello que la Tierra, abandonada hoy a sí misma, no parece ya capaz de realizar: una nueva oleada de organismos, una neovida construida artificialmente?
Parece muy válida esta afirmación. Pero tenemos que ser muy cuidadosos, pues si la complejidad es la meta de la evolución, cada especie que se elimine limita las posibilidades del futuro.Esta es una crítica acerba a la ciencia deshumanizada, utilitaria, hedonista y provocadora de la sobre explotación que padece el planeta.Teilhard de Chardin, también fue un excelente ejemplo de teólogo, científico y místico que propuso una cosmovisión de gran profundidad Bioética sin proponerse el uso de este término (Cely, 1994). El mérito de Teilhard estriba en que fue consciente de los lazos indisolubles que existen entre nuestra existencia y la existencia del Universo. El problema del sentido de la vida personal no puede ser disociado del sentido de la historia evolutiva y la historia del cosmos. De esta forma la relación del hombre con la naturaleza y con el universo toma una dimensión trascendental en la historia evolutiva del hombre.
Adentrarse con criterio riguroso en la obra, por lo demás extensa de Teilhard, brinda al intelectual cristiano elementos para formular epistémicamenete la síntesis entre ciencia y vida, fe y cultura, evangelio y metaciencia, en donde los horizontes de la pluridimensionalidad humana sitúan el objeto de nuestra esperanza en Cristo plenificando la historia; en donde el mundo en tanto escenario con su actividad científica por cuanto en él se hallan inscritas las leyes universales aparece también como intervenido transfinitamente por Dios.
De este modo podemos salirle al paso de manera contundente al neognosticismo académico que sitúa al futuro como único objeto de la esperanza y excluye cualquier participación de dios en el escenario del mundo.
Nace en Sarcenat, Francia, el 1º de mayo de 1881. En 1892 ingresa al colegio de los jesuitas de Nuestra Señora de Mongré, de donde egresa en 1897 con el grado de bachiller. En marzo de 1899 entra al noviciado de la Compañía de Jesús en Provence. En octubre de 1900 se traslada a Laval donde termina su noviciado. Allí pronuncia sus primeros votos en marzo de 1901.Entre 1902 y 1905 cursa tres años de filosofía en la casa de Saint-Louis (Jersey). Desde 1905 a 1908 se desempeña como profesor de química y física en el colegio de los jesuitas de la Sagrada Familia en el Cairo. Desde 1908 a 1912 inclusive, viene el teologado en Inglaterra. En agosto de 1911 es ordenado sacerdote.Entre 1912 y 1914 estudia paleontología en Francia. Desde enero de 1915 a enero de 1919 participa en la Primera Guerra Mundial como camillero, obteniendo distinciones como la Cruz de Guerra en 1915, la Medalla Militar en 1917 y la Legión de Honor en 1920. En marzo de 1918 había pronunciado sus votos solemnes, con lo que realiza su incorporación definitiva a la Compañía de Jesús.En la Sorbona prepara su licenciatura en ciencias naturales, siendo aprobada su tesis doctoral en marzo de 1922. Además de trabajar en el Laboratorio del Museum, desde 1920, es profesor de paleontología y geología en el Instituto Católico de París hasta 1926, fecha en que sus superiores decidieron que abandonara su cátedra. Lo admiraban como científico, pero lo temían como filósofo y más aún como teólogo, debido a ciertas ideas, sobre temas tan delicados como el pecado original, difundidas en sus conferencias a la juventud.En el Museum estudia los mamíferos del período terciario en Europa. Su tesis sobre este tema lo clasifica entre los primeros paleontólogos franceses y lo hace relacionarse con científicos de Estados Unidos, Inglaterra. Bélgica, Suiza y China.Debido a sus contactos con Marcellin Boule y Henri Breuil, se interesa en estudiar paleontología humana. Recorre las cavernas con pinturas prehistóricas en el noroeste de España. Lo que más le preocupa es la aparición del hombre y la hipótesis de sus lejanos orígenes. En 1924 y 1926 pasa dos períodos en el Museo de Tientsin, en China. En el primero participa en exploraciones de la Mongolia occidental, y en el segundo, de la Mongolia oriental. En 1927 termina en Tientsin su libro “El Medio Divino”.Desde 1929 a 1931 es nombrado consejero del Servicio Geológico Nacional Chino, encargado de supervisar todo lo concerniente a los mamíferos fósiles. Participa activamente en las excavaciones de Chu-ku-tien. En diciembre de 1929 se descubre el llamado «hombre de Pekín», o sea, el Sinántropo. El padre Teilhard tiene una actuación relevante en determinar si se trata de un mono o de un hombre auténtico. Se le fija una edad de un millón de años.En mayo de 1931 participa en la Expedición Amarilla que tiene por objeto efectuar excavaciones geológicas y paleontológicas en el Turquestán y en el desierto de Gobi.Desde 1932 hasta 1938 permanece en China, en el Colegio de los jesuitas en Pekín. Ese lapso es interrumpido por tres estadas en Francia y dos en Estados Unidos. Además, en 1936 va a Java a estudiar el cráneo del pitecántropo, descubierto en Sanciran, haciendo un estudio completo de los estratos del terreno en el que fue hallado. Determina que se trata de un humanoide y deduce que el período paleolítico de Java está emparentado con el de la India y el de la China.En 1939, conoce el cráneo del hombre de Neanderthal. En 1940 funda en Pekín el Instituto de Geobiología. Desde 1939 a 1946, permanece bloqueado en Pekín por la Segunda Guerra Mundial. Aprovecha este período para organizar y sintetizar la documentación acumulada. También lee mucho y redacta numerosos escritos filosófico-religiosos. En 1945, termina “El Fenómeno Humano”.Permanece en París desde 1947 a 1949 por su salud alterada. En Junio de 1947 sufre un infarto del miocardio que lo tiene 15 días entre la vida y la muerte.Es promovido al grado de oficial de la Legión de Honor en junio de 1947.En 1948 se dirige a Roma a solicitar autorización para postular a una cátedra en el Colegio de Francia. Fue recibido muy amablemente, pero la respuesta fue negativa.En 1950, es elegido miembro de la Academia de Ciencias. Durante 1951, a petición de la Weriner Green Foundation for Anthropological Research, se dirige al Africa austral a fin de estudiar posibilidades de financiamiento para investigaciones antropológicas. En noviembre de ese año llega a Estados Unidos como agregado de esta institución. Su permanencia allí es estable, salvo dos breves viajes: uno a mediados de 1953 al África del Sur y otro a Francia a mitad de 1954.El 10 de abril de 1955 fallece en Nueva York en forma repentina el día de Pascua de Resurrección. Días antes había dicho: «Voy al encuentro de Aquel que viene».
Además de sus escritos estrictamente científicos dedicados a la geología, paleontología y antropología, publicados durante su vida, escribió una cantidad de ensayos y varios libros filosófico-religiosos, los que sólo fueron publicados después de su muerte. Entre estos libros nombraremos los principales: “El Medio Divino” – “El Fenómeno Humano” – “La Aparición del Hombre” – “La Visión del Pasado” – “El Grupo Zoológico Humano” – “Cartas de Viaje” – “El Porvenir del Hombre” – “La Energía Humana” - “Génesis de un Pensamiento” - “La Activación de la Energía Humana” – “Himno de Universo”.Todos estos libros fueron publicados por Taurus Ediciones, Madrid, entre los años 1959 y 1965.Su pensamiento expresado en estas obras ha tenido profundas resonancias a nivel mundial y ha sido objeto de encendidas polémicas enfocadas a clasificarlo ya sea desde el punto de vista de la ortodoxia religiosa, de la ciencia o de la filosofía. Las dificultades que esta clasificación presenta se deben, seguramente, al hecho de que el rasgo principal del pensamiento del padre Teilhard es su espíritu de síntesis. Podríamos decir que éste constituye el núcleo de su personalidad. El aspira a eliminar las divisiones entre las diferentes zonas de la realidad. Superada la dualidad contradictoria de materia y espíritu, desaparece - según él - la oposición entre el mundo y Dios. Nos envuelve, entonces, un único y grandioso proceso de dimensiones cósmicas, que se abre a la libertad cuando la energía determinista, que impulsaba su primeras fases, toma la forma del «amor-energía» con la aparición de la consciencia humana. Este proceso se va elevando hacia Omega por medio de la evolución.Su obra es demasiado amplia y profunda para dar un resumen de ella por breve que sea. En cambio, agregamos a continuación lo que opinó sobre él un notable científico contemporáneo suyo, Julián Huxley.
Desde mi primer encuentro con lo escritos de padre Teilhard, pude darme cuenta que había encontrado en él elementos importantes para la aventura intelectual y espiritual. Por cuanto él contempla el problema del destino humano desde el punto de vista de un cristiano y un sacerdote jesuita, y permite a nuestros pensamientos habían seguir el mismo proceso y llegar a conclusiones sorprendentemente parecidas, al considerar el destino humano - las relaciones del hombre con el cosmos - como un fenómeno que había que observar y estudiar bajo el mayor número de aspectos posibles, pero siempre como un fenómeno y nunca como un problema metafísico, ético o teológico. En tal concepción, el hombre no aparece como una criatura extraña a la naturaleza, sino como un elemento absolutamente esencial del fenómeno de la evolución. El pensamiento y el espíritu no son un epifenómeno incoherente ni una emanación de lo sobrenatural, sino un fenómeno natural de la mayor importancia. La fuerza y la pureza de su pensamiento, unida a la facultad fecunda de comprender y amar todos los valores, han permitido al padre Teilhard dar al mundo un cuadro no sólo de una claridad excepcional, sino además rico en conclusiones irrefutables.El primer fenómeno que hay que destacar es el de la unidad. El cosmos, con sus dimensiones gigantescas en el espacio y en el tiempo, es uno. Y todo lo que evoluciona es igualmente uno: es la substancia única del universo, con sus propiedades materiales e intelectuales en su combinación necesaria.El segundo fenómeno es el de la orientación: lentamente, el proceso de la evolución engendra la novedad, la diversidad, formas superiores de organización de una manera irreversible. Un aspecto particularmente significativo de esta orientación es la tendencia de las propiedades intelectuales a manifestarse más y a hacerse relativamente más importantes en relación con las propiedades materiales de esa consciencia. Él llama «Omega» a ese foco de atracción trascendente que asegura la irreversibilidad del ascenso de la humanidad.El tercer fenómeno es la existencia en el proceso de la evolución de puntos críticos donde la substancia del universo adquiere nuevas propiedades, donde nuevos mecanismos de transformación empiezan a intervenir, donde aparecen nuevas formas de organización. Hasta ahora hay dos puntos críticos de ese género: el origen de la vida - el punto en que la materia se hace capaz de reproducirse a sí misma - y el origen en el hombre de la reflexión constante, el punto en el que se puede decir que el espíritu se ha hecho capaz de reproducirse a sí mismo y en el que la evolución cultural o psico-social se ha sobrepuesto a la evolución biológica. Para atenernos a la Tierra - la única parcela del cosmos donde la existencia de estos puntos críticos nos es efectivamente conocida - según el padre Teilhard, se pueden distinguir tres envolturas o esferas sucesivas: en primer lugar, la geoesfera, teatro de las manifestaciones inorgánicas; a ella se superpuso, hace unos dos mil millones de años, la bioesfera, o sistema evolutivo de la vida orgánica; luego, hace centenares de miles de años, la noosfera, que comprende el sistema evolutivo del pensamiento y de la consciencia humanos y de sus productos.El cuarto fenómeno es el de la limitación. En el curso de la evolución orgánica los grupos agotan, los unos después de los otros, sus posibilidades de evolución, y sólo progresan las formas cada vez más limitadas de la vida. Hacia el final del plioceno no quedaba más que una forma de vida capaz de progresos importantes: el hombre, o más exactamente la cepa hominiana, Desde hace algunos millones de años el fenómeno del progreso evolutivo se reduce al fenómeno humano.En su fase humana, el proceso evolutivo adquiere un carácter enteramente nuevo. En el curso de la fase orgánica, prehumana, cada nuevo tipo que consigue sobrevivir se fracciona, se diferencia, se diversifica en una serie de subtipos, los que producen un gran número de formas de vida biológicamente distintas: lo que llamamos las especies. El hombre es un caso enteramente distinto. Tras un breve período de diferenciación inicial - que produjo las grandes razas o subespecies humanas - la divergencia es sustituida por la convergencia, en primer lugar, de las unidades biológicas o razas humanas distintas, y luego de las unidades psicosociales o conjuntos culturales. Por tanto, aunque es un tipo evolutivo dominante de importancia capital, el hombre representa sólo a una especie biológica y, dentro de unos siglos o milenios, está destinado a no formar más que un solo grupo cultural basado en un marco general único de ideas y creencias.Esto nos lleva al quinto punto: la evolución del hombre que, por ser esencialmente cultural, depende principalmente del conocimiento que tiene del mundo y de sí mismo. El conocimiento es el fundamento de la representación justa. La representación define la actitud, y la actitud determina y dirige la acción. Puesto que el método científico - que fundamenta y ordena el conocimiento en base a hipótesis comprobadas por la experiencia o la experimentación - es el método más eficaz para aumentar nuestro conocimiento y nuestra comprensión, su aplicación cada vez más extensa a campos de estudios cada vez más numerosos parece ser la condición previa del progreso. Esto en ningún caso significa negar la importancia de la actividad creadora y su expresión en las artes, las letras y las religiones.Finalmente, como lo ha recalcado el padre Teilhard, existe el fenómeno de la escala. La escala en la que se produce la evolución es gigantesca en el espacio y más todavía en el tiempo. Sólo familiarizándonos con esta vasta escala temporal podemos contemplar eficazmente los cambios de la evolución, en especial en los animales superiores y en el hombre. Estas no pueden ser percibidas y evaluadas sino a lo largo de centenares de millones de años de la historia pasada del mundo. Y las probabilidades igualmente enormes que podrían realizarse en la Tierra no se pueden concebir sino en el término de centenares de millones de años futuros. Sólo si comprendemos que el hombre se halla en el estadio inicial de su evolución, podemos interiorizar esta visión de las posibilidades de la especie, y sólo interiorizando así su porvenir posible, podemos esperar realizarlo en toda su plenitud.Pienso particularmente en su brillante concepción de lo que él llama el enroscamiento, que lleva a un psiquismo más intenso. Entiende por tal el hecho de que una parte constituyente del mundo se repliega sobre sí misma para formar una unidad organizada cuyas tensiones internas aseguran la cohesión, formando un sistema cerrado y automáticamente equilibrado. Los átomos, las moléculas, las células, los organismos multicelulares y las personalidades humanas son ejemplos de estos sistemas de enroscamiento, pero cada uno a un nivel diferente de organización. Además el padre Teilhard postula que cuanto más complejo es el sistema, tanto más estrechamente coordinada está su organización y tanto más activos e importantes son su vida interior, sus grados y modos de consciencia.El padre Teilhard considera que la tendencia a la convergencia cultural, que se ha puesto de manifiesto ya en la historia del hombre, llevará inevitablemente a un enroscamiento de toda la noosfera, y engendrará así un sistema unitario de pensamientos y creencias o - como sin duda hubiera preferido decir - un solo todo pensante y creyente. A causa de su extremada complejidad, ese todo se encontrará en un potencial psíquico extremadamente elevado. Durante su formación se liberarán sin duda fuerzas psico-sociales explosivas; pero, una vez organizado, generará forzosamente un inmenso dinamismo para la evolución futura del hombre. Y el padre Teilhard considera ese futuro estado como el apogeo necesario de lo que llama la «hominización», es decir, el proceso mediante el cual el hombre se hace más verdadero y plenamente humano.El padre Teilhard nos aporta una visión nueva del cosmos, una revelación vivificante de la manera como procede la realidad. Porque es verdadera, la revelación del padre Teilhard no se limita a vivificar, sino que además libera de muchas angustias el alma y la mente del hombre.
Teilhard de Chardin despierta un fuerte interés desde el punto de vista científico. Es interesante disponerse a profundizar en ellas, sus proyecciones científicas, incomprensibles para la mayoría de sus contemporáneos. Satanizado y rechazado en todas sus Persona: la religiosa, la filosófica y la científica, Teilhard se mantuvo fiel a sus principios, mostrando una gran entereza ante los ataques de adversarios que nunca entendieron la profundidad de su pensamiento. Porque inclusive, exiliado, fue capaz de proseguir con su inclinación científica y aportar, por ejemplo a la antropología su valioso trabajo sobre el Hombre de Pekín, amén de muchas otras aportaciones a otras disciplinas.Actualmente se está viendo su resurgimiento y la reivindicación de muchos de sus postulados e ideas. Es así que ciencias emergentes como el Caos, La Complejidad, La Sincronía, La Información cuántica y todas las demás ciencias que de ellas se deriven, en su momento fueron anticipadas en lo que él llamó sus “memorias científicas” en su poco comprendido libro El fenómeno humano. Es así que muchos de los apotegmas científicos en boga encuentran sus antecedentes diseminados a lo largo de la obra de Teilhard de Chardin, como ejemplo:
El cambio traído en nuestra experiencia, por lo que pronto llamaremos espacio-tiempo, consiste esencialmente en esto: todo lo que nosotros hemos considerado y tratado hasta este momento como puntos en nuestras construcciones cosmológicas se ha convertido en lapsos momentáneos de fibras temporales indefinidas. Desde este momento ante nuestra vista maravillada cada elemento de las cosas se prolonga asimismo hacia atrás (y tiende a continuar hacia delante) hasta donde se puede apreciar. Así que la inmensa totalidad del espacio no es más que la sección “en un tiempo t” de un tronco cuyas raíces penetran en el abismo de un pasado inimaginable y cuyas ramas surgen en algún punto en el futuro que, a primera vista parece carecer de límites. Desde esta nueva perspectiva, el mundo aparece como una masa en proceso de transformación.
Cuando Teilhard afirma esto se esta refiriendo a la evolución, la cual se enmarca en la teoría de la Relatividad de Einstein. En este enunciado se remite todo a un inicio cósmico, a un Big Bang.
Cuanto más fisuramos y pulverizamos artificialmente la materia, tanto más deja ver ante nosotros su fundamental unidad... como si la trama se resolviera en una simple y única forma de sustancia.
Este párrafo claramente anticipa las grandes teorías unificadas, como las supercuerdas, supersimetría o la gravedad cuántica.
Simplemente adicionados o yuxtapuestos los átomos no constituyen la materia. Los engloba y los cementa una entidad con la que choca nuestro espíritu, pero a la que finalmente se ve forzado a ceder… Considerada en su nivel más bajo, la materia original es algo más que ese hormigueo de partículas tan maravillosamente analizado por la física moderna.
Esta entidad, a la que se refiere Teilhard, no es otra cosa que la Información, entendida como los mensajes de los principios y leyes de la naturaleza, que engloban y cementan la materia.
Dentro de órdenes de magnitud (de complejidad) diversos, la materia nunca se repite en sus combinaciones... Tejida en una sola pieza, siguiendo un solo y mismo procedimiento, pero que de un punto a otro nunca se repite, la trama del universo corresponde a un solo modelo: constituye estructuralmente un Todo.
Claramente se aprecian en este postulado los principios del caos y la complejidad.
A su manera, la materia obedece desde el origen a la gran ley biológica de la complejidad y la conciencia… La complejidad de la conciencia es directamente proporcional al orden de la estructura que la contiene.
Ésta es la ley fundamental que aunada a la Segunda ley de la Termodinámica, desde el inicio del universo, controlan su evolución. Porque "todo lo que se arma se desarma". Los astros (estrellas y planetas) son los laboratorios en donde se prosigue la evolución de la materia, en la dirección de las grandes moléculas. Esto sustenta los principios de la cosmología moderna.La aparente restricción del fenómeno de la conciencia a las formas superiores de vida ha servido, durante mucho tiempo, de pretexto a la ciencia para eliminarla de sus construcciones del universo. Con el objeto de desembarazarse de ella se ha clasificado de rara excepción, función aberrante, ilusión, epifenómeno.Una anomalía natural no es más que la exageración, hasta hacerse sensible, de una propiedad que está extendida por todas partes en un estado de inaccesibilidad.La conciencia aparece con evidencia en el hombre (en los animales superiores) y por lo tanto debe tener prolongaciones espaciales y temporales indefinidas. (Hacia el pasado y hacia el futuro.)
El universo se inicia con energía radial, noética, de la cual se deriva la energía-materia, con la que se continúa una interacción que cada vez demanda leyes más complejas que operan sobre matrices físicas de creciente complejidad.
La energía material y la energía “radial”, (noética), se sostienen y se prolongan una a otra por medio de algo que debe estar actuando en el universo, una energía única. Este enunciado se refiere otra vez a la Energía-Información.¿Cómo incorporar el pensamiento al flujo orgánico del espacio-tiempo sin sentirnos forzados a reconocerle un primer lugar en el proceso? ¿Cómo imaginar una cosmogénesis extendida a la conciencia sin que podamos evitar hallarnos de golpe frente a la Noogénesis?El pensamiento no es parte de la evolución como una anomalía o un epifenómeno, sino que en la evolución, la marcha hacia el pensamiento es reducible e identificable y el movimiento mismo de nuestra conciencia puede expresar y medir sus progresos en la evolución. Según Julián Huxley: “El hombre descubre que su propia conciencia no es otra cosa que la evolución conciente de si misma.”La síntesis hace que nos demos cuenta de que en la molécula existe decididamente algo más que en el átomo; en la célula más que en la molécula; en lo social, más que en lo individual; en la construcción matemática más que en los cálculos y los teoremas...Algo verdaderamente irreducible a los elementos aislados emerge en cada grado ulterior de combinación hacia un orden nuevo, y esto tendemos a admitirlo; por este camino, la conciencia, la vida y el pensamiento están, en la actualidad, muy cerca de adquirir su derecho de existencia científica.
Este algo más es la Información, los mensajes de las leyes de la naturaleza, enlaces de los sistemas que se sintetizan como condición indispensable para evolucionar. Un lugar común equivocado es aquel que afirma: el todo es más que la suma de las partes. Esta paradoja se debe a que no se incluye la Información-energía que forma los enlaces entre los elementos de todo sistema.
Ninguna noción nos es tan familiar como la de energía espiritual. Y, sin embargo, ninguna nos resulta científicamente tan oscura como ella. Los físicos actualmente hablan de una “energía oscura”, la cual, para nosotros, no es otra que la energía radial, espiritual o psíquica de Teilhard.Gracias al conocimiento de las hormonas ¿no estamos ya en vísperas de meter mano en el desarrollo de nuestro propio cuerpo, o incluso en el mismo cerebro? Gracias al descubrimiento de los genes ¿no vamos pronto a controlar el mecanismo mismo de las herencias orgánicas? Y gracias a la síntesis inminente de los albuminoides ¿no vamos a ser capaces algún día de provocar aquello que la Tierra, abandonada hoy a sí misma, no parece ya capaz de realizar: una nueva oleada de organismos, una neovida construida artificialmente?
Parece muy válida esta afirmación. Pero tenemos que ser muy cuidadosos, pues si la complejidad es la meta de la evolución, cada especie que se elimine limita las posibilidades del futuro.Esta es una crítica acerba a la ciencia deshumanizada, utilitaria, hedonista y provocadora de la sobre explotación que padece el planeta.Teilhard de Chardin, también fue un excelente ejemplo de teólogo, científico y místico que propuso una cosmovisión de gran profundidad Bioética sin proponerse el uso de este término (Cely, 1994). El mérito de Teilhard estriba en que fue consciente de los lazos indisolubles que existen entre nuestra existencia y la existencia del Universo. El problema del sentido de la vida personal no puede ser disociado del sentido de la historia evolutiva y la historia del cosmos. De esta forma la relación del hombre con la naturaleza y con el universo toma una dimensión trascendental en la historia evolutiva del hombre.
Adentrarse con criterio riguroso en la obra, por lo demás extensa de Teilhard, brinda al intelectual cristiano elementos para formular epistémicamenete la síntesis entre ciencia y vida, fe y cultura, evangelio y metaciencia, en donde los horizontes de la pluridimensionalidad humana sitúan el objeto de nuestra esperanza en Cristo plenificando la historia; en donde el mundo en tanto escenario con su actividad científica por cuanto en él se hallan inscritas las leyes universales aparece también como intervenido transfinitamente por Dios.
De este modo podemos salirle al paso de manera contundente al neognosticismo académico que sitúa al futuro como único objeto de la esperanza y excluye cualquier participación de dios en el escenario del mundo.
¿Que significa "una sola carne" en la Escritura y en la biología?
El sexo dentro del matrimonio es ordenado y aceptado por Dios, pero el sexo fuera del pacto matrimonial es fornicación/adulterio (pecado). (Lev. 19:29, 21:9; Deut. 23:17; Efesios 5:5) La frase "una sola carne" que usa el apóstol Pablo para referirse a la unión sexual entre un hombre con una prostituta en 1 Corintios 6:13 no significa que existe un matrimonio entre ellos, aun el mismo Pablo dice que es "fornicación", y lo que significa alcanza el plano de la biología y será explicado más adelante.
16 ¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella? Porque dice: Los dos serán una sola carne. 17 Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él. 18 Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.
Malaquías 2
13 Y esta otra vez haréis cubrir el altar de Yahvéh de lágrimas, de llanto, y de clamor; así que no miraré más a la ofrenda, para aceptarla con gusto de vuestra mano. 14 Mas diréis: ¿Por qué? Porque Yahvéh ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto. 15 ¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud
Tanto en los hombres como en las mujeres, las secreciones sexuales contienen muchas sustancias puras, potentes y bioquímicamente activas: hormonas, enzimas, proteínas, vitaminas y otros elementos. Cuando las secreciones femeninas son liberadas en el cálido y húmedo medio de la vagina durante el coito, entran en contacto directo con la sensible y finísima piel del pene, repleto de sangre. El calor corporal abre los poros de esta tensa piel, y el roce rítmico entre la vagina y el pene hace que cantidades bioquímicamente significativas de «esencia» femenina sean absorbidas por el hombre. De hecho, bastan ínfimas cantidades de hormonas esenciales para ejercer profundos efectos fisiológicos en todo el sistema endocrino, una vez llegadas a la corriente sanguínea. En el hombre sexualmente excitado, la sangre circula poderosamente por el pene y recoge cualesquiera hormonas hayan sido absorbidas de la vagina por fricción y ósmosis. De forma semejante, los tejidos esponjosos de la vagina absorben los elementos activos de las propias secreciones de la mujer y, tras la eyaculación, del semen masculino. A pesar de la evidente lógica de esta afirmación, la mayor parte de los médicos occidentales siguen negando la posibilidad de este intercambio mutuo de hormonas durante el acto sexual, aunque aceptan plenamente que es posible intercambiar «gérmenes» de esta manera. Si la sífilis, el herpes, el SIDA, etc., pueden «cogerse» por el contacto con los órganos sexuales de una persona enferma, ¿por qué, entonces, las personas sanas no pueden intercambiar del mismo modo enzimas y hormonas? veámoslo de esta manera: si machaca usted varios dientes de ajo y se aplica la pasta resultante sobre el muslo, el abdomen o cualquier otra parte del cuerpo, la cubre con un paño húmedo y caliente y la frota sobre la piel, su aliento no tardará en oler a ajo. El aceite de ajo, que, como la mayoría de las hormonas, es una sustancia sumamente concentrada, penetra en la piel en cantidades microscópicas y es ab-sorbido por la corriente sanguínea, que lo transporta a todas las partes del cuerpo, incluidos los pulmones. Si una diminuta gota de «esencia» de ajo puede atravesar la piel, entrar en la corriente sanguínea y hacer que el aliento huela a ajo, muy lejos del punto de entrada, también una gota de esencia sexual masculina o femenina debe poder hacer lo mismo y atravesar las superficies aún más finas, húmedas y cálidas de la vagina y del pene.
16 ¿O no sabéis que el que se une con una ramera, es un cuerpo con ella? Porque dice: Los dos serán una sola carne. 17 Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él. 18 Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.
Malaquías 2
13 Y esta otra vez haréis cubrir el altar de Yahvéh de lágrimas, de llanto, y de clamor; así que no miraré más a la ofrenda, para aceptarla con gusto de vuestra mano. 14 Mas diréis: ¿Por qué? Porque Yahvéh ha atestiguado entre ti y la mujer de tu juventud, contra la cual has sido desleal, siendo ella tu compañera, y la mujer de tu pacto. 15 ¿No hizo él uno, habiendo en él abundancia de espíritu? ¿Y por qué uno? Porque buscaba una descendencia para Dios. Guardaos, pues, en vuestro espíritu, y no seáis desleales para con la mujer de vuestra juventud
Tanto en los hombres como en las mujeres, las secreciones sexuales contienen muchas sustancias puras, potentes y bioquímicamente activas: hormonas, enzimas, proteínas, vitaminas y otros elementos. Cuando las secreciones femeninas son liberadas en el cálido y húmedo medio de la vagina durante el coito, entran en contacto directo con la sensible y finísima piel del pene, repleto de sangre. El calor corporal abre los poros de esta tensa piel, y el roce rítmico entre la vagina y el pene hace que cantidades bioquímicamente significativas de «esencia» femenina sean absorbidas por el hombre. De hecho, bastan ínfimas cantidades de hormonas esenciales para ejercer profundos efectos fisiológicos en todo el sistema endocrino, una vez llegadas a la corriente sanguínea. En el hombre sexualmente excitado, la sangre circula poderosamente por el pene y recoge cualesquiera hormonas hayan sido absorbidas de la vagina por fricción y ósmosis. De forma semejante, los tejidos esponjosos de la vagina absorben los elementos activos de las propias secreciones de la mujer y, tras la eyaculación, del semen masculino. A pesar de la evidente lógica de esta afirmación, la mayor parte de los médicos occidentales siguen negando la posibilidad de este intercambio mutuo de hormonas durante el acto sexual, aunque aceptan plenamente que es posible intercambiar «gérmenes» de esta manera. Si la sífilis, el herpes, el SIDA, etc., pueden «cogerse» por el contacto con los órganos sexuales de una persona enferma, ¿por qué, entonces, las personas sanas no pueden intercambiar del mismo modo enzimas y hormonas? veámoslo de esta manera: si machaca usted varios dientes de ajo y se aplica la pasta resultante sobre el muslo, el abdomen o cualquier otra parte del cuerpo, la cubre con un paño húmedo y caliente y la frota sobre la piel, su aliento no tardará en oler a ajo. El aceite de ajo, que, como la mayoría de las hormonas, es una sustancia sumamente concentrada, penetra en la piel en cantidades microscópicas y es ab-sorbido por la corriente sanguínea, que lo transporta a todas las partes del cuerpo, incluidos los pulmones. Si una diminuta gota de «esencia» de ajo puede atravesar la piel, entrar en la corriente sanguínea y hacer que el aliento huela a ajo, muy lejos del punto de entrada, también una gota de esencia sexual masculina o femenina debe poder hacer lo mismo y atravesar las superficies aún más finas, húmedas y cálidas de la vagina y del pene.
LA CATOLICIDAD EN EL MARCO DOCTRINAL Y MAGISTERIAL
En un mundo tejido de prejuicios sociales, deseos de poder, ansias de división, ambición de prestigio, avaricia por el lucro editorial y aspiraciones de hacer prevalecer autoritarismos sectarios con carácter político de aquí o de allá, hablar o escribir acerca de lo que significa la catolicidad, o el ser católico, se presenta con algún grado de oscuridad; sobre todo cuando se pretende hacer radicar la propiedad de la catolicidad en individualismos elementales, gruperías excluyentes intraeclesiales, o automarginaciones colectivas y particulares parareligiosas.
De otra parte, en una percepción guiada por la búsqueda del bien común, acciones de servicio, orientación al bien moral, práctica de las virtudes, tendencia hacia la Verdad, la Unidad y la santidad; percepción propia de las almas iluminadas por el Espíritu de Dios: Hablar, pensar, predicar, y escribir sobre la catolicidad exige situarse en el marco de la doctrina y del magisterio eclesial, o de otra manera resultaríamos hablando de la catolicidad de una forma anticatólica, que es lo que muy a menudo sucede por el calor de las lámparas y la euforia de la multitudes en congresos y convenciones que llevan al predicador a decir lo que la muchedumbre en vivo o tele-evangélicamente quiere oír, y no lo que la Iglesia enviada por el espíritu le impone para manifestar.
Dicho sea de paso: Manifestar lo que el Espíritu de Dios impone sitúa al predicador, al sacerdote, al teólogo, al Papa, al catequista en desventaja social, porque ejercer la dimensión profética, incluye por lo general expresar lo que Dios imputa, o hace responsable a las sociedades, y las sociedades estructuradas institucionalmente se han elevado por sus miembros a un status de autosuficiencia tal, que están incapacitadas para entender la exhortación de la verdad, y se encuentran tan replegadas entre sí y dentro de sí mismas, que pretendiendo defenderse de aquél, resultan enfrentándose al mismo Señor que predican falsamente.
Para evitar el grado de oscuridad enunciado al inicio del presente artículo, y poder abordar con toda categoría de claridad la temática en cuestión, definiré sistemáticamente lo que la doctrina y el magisterio eclesiales precisan en orden a la catolicidad:
1 Creer que la Iglesia es “Santa” y “Católica”, y que es “Una” y “Apostólica” (como añade el Símbolo Nicenoconstantinopolitano) es inseparable de la fe en Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. En el Símbolo de los Apóstoles, hacemos profesión de creer que existe una Iglesia Santa (“Credo…Ecclesiam”), y no de creer en la Iglesia para no confundir a Dios con sus obras y para atribuir claramente a la bondad de Dios todos los dones que ha puesto en su Iglesia. (cfr. Catecismo de la Iglesia Católica Nº 750).
Démonos cuenta que al profesar el Credo afirmamos creer que existe una iglesia “católica”, y al afirmar que es una, estamos reconociendo que es Indivisa, unitaria, Indivisible e íntegra, y que en ella hay unidad. En el Credo no afirmamos creer en la Iglesia Católica como única e impar; ya que la catolicidad es una propiedad y participación recibidas de Aquél que sí es el Único y en Quien creemos.
2. De manera admirable afirmamos que “Allí donde está Cristo Jesús, está la Iglesia Católica” (cfr C.I.C nº 830), y por tal razón “ la Iglesia se siente unida por muchas razones con todos los que se honran con el nombre de cristianos a causa del bautismo, aunque no profesan la fe en su integridad o no conserven la unidad de la comunión bajo el sucesor de Pedro” (cfr C.I.C nº 838); y aunque sea difícil comprender, hemos de aceptar que el género humano es Católico por definición ya que “los que todavía no han recibido el Evangelio también están ordenados al Pueblo de Dios de diversas maneras” (cfr C.I.C nº 839) y “ Todos los hombres, por tanto, están invitados a esta unidad católica del Pueblo de Dios…A esta unidad pertenecen de diversas maneras o a ella están destinados los católicos, los demás cristianos e incluso todos los hombres en general llamados a la salvación por la gracia de Dios” (cfr C.I.C Nº 836), entre ellos los judíos “porque los dones y la vocación de Dios son irrevocables (Rm 11,29 ) , y los musulmanes “que profesan la fe de Abraham y adoran con nosotros al Dios Único y misericordioso que juzgará a los hombres al fin del mundo”(cfr C.I.C nº 841); y “por eso este pueblo, uno y único , ha de extenderse por todo el mundo a través de todos los siglos, para que así se cumpla el designio de Dios, que en el principio creó una única naturaleza humana…” (cfr Concilio Vaticano II, L.G nº 13,1); así que la Iglesia es católica desde el día de Pentecostés en razón a los piadosos venidos de todas las naciones (cfr. Hch 2,5)
3. En síntesis, la Iglesia es católica en un doble sentido: Porque Cristo está presente en ella, y porque ha sido enviada por Cristo en misión a la totalidad del género humano, y el sagrado misterio de la unidad garantiza que el género humano es católico, bien porque esté en Cristo, o bien porque se oriente hacia Él. De la misma forma que una persona no cambia su condición hereditaria por cambiar su apellido o su nombre con relación a su familia de origen, tampoco el ser humano puede cambiar su naturaleza de criatura en la que el Único Dios le hace católico. ¡Basta de soberbia! Nuestra catolicidad no depende de pertenecer a tal o cual grupo, ni tampoco se puede abjurar de la catolicidad, la llevamos simple y misteriosamente en la naturaleza aunque por exceso de confianza o por defecto de membresía la pisoteemos. La catolicidad no es un instrumento que los hombres puedan pretender seguir utilizando para armar bandos ideológicos y enfrentar a unos contra otros.
4. Considero que la acción apologética debe explorar y difundir esta verdad que bien entendida encierra lazos de fraternidad, y nos situaría frente a otro horizonte, por que frente a la pregunta ya resuelta:¿Cómo contribuir a la conversión de otros al catolicismo?; entendiendo misteriosamente que ya el Género humano es católico por designio de Dios, la nueva pregunta sería ¿Cómo y qué hacer para constituir estructuras nuevas e incluyentes que evidencien la catolicidad de todo el género humano?. Sin lugar a dudas la respuesta a esta pregunta hará remecer lo ya instituido, y el acercamiento cada vez más próximo entre diversas religiones y denominaciones es signo claro de la catolicidad que no pertenece sino a Dios y por Gracia la participa en doble sentido a todo el género humano.
De otra parte, en una percepción guiada por la búsqueda del bien común, acciones de servicio, orientación al bien moral, práctica de las virtudes, tendencia hacia la Verdad, la Unidad y la santidad; percepción propia de las almas iluminadas por el Espíritu de Dios: Hablar, pensar, predicar, y escribir sobre la catolicidad exige situarse en el marco de la doctrina y del magisterio eclesial, o de otra manera resultaríamos hablando de la catolicidad de una forma anticatólica, que es lo que muy a menudo sucede por el calor de las lámparas y la euforia de la multitudes en congresos y convenciones que llevan al predicador a decir lo que la muchedumbre en vivo o tele-evangélicamente quiere oír, y no lo que la Iglesia enviada por el espíritu le impone para manifestar.
Dicho sea de paso: Manifestar lo que el Espíritu de Dios impone sitúa al predicador, al sacerdote, al teólogo, al Papa, al catequista en desventaja social, porque ejercer la dimensión profética, incluye por lo general expresar lo que Dios imputa, o hace responsable a las sociedades, y las sociedades estructuradas institucionalmente se han elevado por sus miembros a un status de autosuficiencia tal, que están incapacitadas para entender la exhortación de la verdad, y se encuentran tan replegadas entre sí y dentro de sí mismas, que pretendiendo defenderse de aquél, resultan enfrentándose al mismo Señor que predican falsamente.
Para evitar el grado de oscuridad enunciado al inicio del presente artículo, y poder abordar con toda categoría de claridad la temática en cuestión, definiré sistemáticamente lo que la doctrina y el magisterio eclesiales precisan en orden a la catolicidad:
1 Creer que la Iglesia es “Santa” y “Católica”, y que es “Una” y “Apostólica” (como añade el Símbolo Nicenoconstantinopolitano) es inseparable de la fe en Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. En el Símbolo de los Apóstoles, hacemos profesión de creer que existe una Iglesia Santa (“Credo…Ecclesiam”), y no de creer en la Iglesia para no confundir a Dios con sus obras y para atribuir claramente a la bondad de Dios todos los dones que ha puesto en su Iglesia. (cfr. Catecismo de la Iglesia Católica Nº 750).
Démonos cuenta que al profesar el Credo afirmamos creer que existe una iglesia “católica”, y al afirmar que es una, estamos reconociendo que es Indivisa, unitaria, Indivisible e íntegra, y que en ella hay unidad. En el Credo no afirmamos creer en la Iglesia Católica como única e impar; ya que la catolicidad es una propiedad y participación recibidas de Aquél que sí es el Único y en Quien creemos.
2. De manera admirable afirmamos que “Allí donde está Cristo Jesús, está la Iglesia Católica” (cfr C.I.C nº 830), y por tal razón “ la Iglesia se siente unida por muchas razones con todos los que se honran con el nombre de cristianos a causa del bautismo, aunque no profesan la fe en su integridad o no conserven la unidad de la comunión bajo el sucesor de Pedro” (cfr C.I.C nº 838); y aunque sea difícil comprender, hemos de aceptar que el género humano es Católico por definición ya que “los que todavía no han recibido el Evangelio también están ordenados al Pueblo de Dios de diversas maneras” (cfr C.I.C nº 839) y “ Todos los hombres, por tanto, están invitados a esta unidad católica del Pueblo de Dios…A esta unidad pertenecen de diversas maneras o a ella están destinados los católicos, los demás cristianos e incluso todos los hombres en general llamados a la salvación por la gracia de Dios” (cfr C.I.C Nº 836), entre ellos los judíos “porque los dones y la vocación de Dios son irrevocables (Rm 11,29 ) , y los musulmanes “que profesan la fe de Abraham y adoran con nosotros al Dios Único y misericordioso que juzgará a los hombres al fin del mundo”(cfr C.I.C nº 841); y “por eso este pueblo, uno y único , ha de extenderse por todo el mundo a través de todos los siglos, para que así se cumpla el designio de Dios, que en el principio creó una única naturaleza humana…” (cfr Concilio Vaticano II, L.G nº 13,1); así que la Iglesia es católica desde el día de Pentecostés en razón a los piadosos venidos de todas las naciones (cfr. Hch 2,5)
3. En síntesis, la Iglesia es católica en un doble sentido: Porque Cristo está presente en ella, y porque ha sido enviada por Cristo en misión a la totalidad del género humano, y el sagrado misterio de la unidad garantiza que el género humano es católico, bien porque esté en Cristo, o bien porque se oriente hacia Él. De la misma forma que una persona no cambia su condición hereditaria por cambiar su apellido o su nombre con relación a su familia de origen, tampoco el ser humano puede cambiar su naturaleza de criatura en la que el Único Dios le hace católico. ¡Basta de soberbia! Nuestra catolicidad no depende de pertenecer a tal o cual grupo, ni tampoco se puede abjurar de la catolicidad, la llevamos simple y misteriosamente en la naturaleza aunque por exceso de confianza o por defecto de membresía la pisoteemos. La catolicidad no es un instrumento que los hombres puedan pretender seguir utilizando para armar bandos ideológicos y enfrentar a unos contra otros.
4. Considero que la acción apologética debe explorar y difundir esta verdad que bien entendida encierra lazos de fraternidad, y nos situaría frente a otro horizonte, por que frente a la pregunta ya resuelta:¿Cómo contribuir a la conversión de otros al catolicismo?; entendiendo misteriosamente que ya el Género humano es católico por designio de Dios, la nueva pregunta sería ¿Cómo y qué hacer para constituir estructuras nuevas e incluyentes que evidencien la catolicidad de todo el género humano?. Sin lugar a dudas la respuesta a esta pregunta hará remecer lo ya instituido, y el acercamiento cada vez más próximo entre diversas religiones y denominaciones es signo claro de la catolicidad que no pertenece sino a Dios y por Gracia la participa en doble sentido a todo el género humano.
martes, 29 de enero de 2008
JESUS SEMINAR:IDEOLOGICAL ARM OF WESTAR INSTITUTE
Jesus Seminar: Ideological arm of Westar Institute
By: Raúl Cajamarca Rodríguez
By: Raúl Cajamarca Rodríguez
Philosopher andTheologian
University Professor
Santo Tomás de Aquino Villavicencio, Meta –Colombia
Professor of Biblical Languages: Aramean, Hebrew and Greek
Seminario Mayor Nuestra Señora del Carmen
Phone: 315 235 98 79
Email: rraalcarro2007@gmail.com
Web: shalomiusfilosofico
Westar Institute is supported by membership dues, event fees and donations from thousands of friends—individuals and institutions alike—around the world,really the world socialist left
Associate membership in the Westar Institute is open to everyone who wants to stay abreast of developments in New Testament scholarship. Westar Associates alert scholars to public concerns and perspectives, insure that the technical language of scholars is translated into terms that can readily be understood by non-specialists, and serve as a sounding board for Seminar decisions.
Westar Institute is a member-supported, non-profit research and educational institute dedicated to the advancement of religious literacy. Westar's twofold mission is to foster collaborative research in religious studies and to communicate the results of the scholarship of religion to a broad, non-specialist public.
Until a few years ago, essential knowledge about biblical and religious traditions was hidden in the windowless studies of universities and seminaries—away from the general public. Such research was considered too controversial or too complicated for lay persons to understand. Many scholars, fearing open conflict or even reprisal, talked only to one another. The churches often decided what information their constituents were "ready" to hear.
Through publications, educational programs, and research projects like the Jesus Seminar, Westar has opened up a new kind of conversation about religion. This is an honest, no-hold-barred exchange involving thousands of scholars, clergy and other individuals who have critical questions about the past, present and future of religion.
Some of the principles guiding the work of Westar are:
All serious questions about religion—including biblical and dogmatic traditions—deserve research, discussion and resolution; no inquiry should be out of bounds.
The scholarship of religion should be collaborative in order to expand the base of decisionmaking, cumulative in forming and building on a consensus, and genuinely ecumenical
Religion and bible scholars should conduct their deliberations in public and report the results to a broad, literate audience in simple, non-technical language
Westar is not affiliated with any religious institution (that they say) nor does it advocate a particular theological point of view
These men are not scholars and it would be evident to even a child in grade school that they do not barely believe a word they read. Just because someone studies the Bible doesn't make them a scholar, especially if you don’t believe 90% of what it says. Imagine a doctor practicing medicine and does not believe almost all that he is taught. Who would want to go to him and trust him with their life? If a Doctor made as many mistakes and errors as they did in this program, they wouldn't be called doctors they would have their license revoked. They would be called charlatans. You wouldn’t go to a car mechanic if he practiced his trade as these so called Scholars practice their research!
Associate membership in the Westar Institute is open to everyone who wants to stay abreast of developments in New Testament scholarship. Westar Associates alert scholars to public concerns and perspectives, insure that the technical language of scholars is translated into terms that can readily be understood by non-specialists, and serve as a sounding board for Seminar decisions.
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Until a few years ago, essential knowledge about biblical and religious traditions was hidden in the windowless studies of universities and seminaries—away from the general public. Such research was considered too controversial or too complicated for lay persons to understand. Many scholars, fearing open conflict or even reprisal, talked only to one another. The churches often decided what information their constituents were "ready" to hear.
Through publications, educational programs, and research projects like the Jesus Seminar, Westar has opened up a new kind of conversation about religion. This is an honest, no-hold-barred exchange involving thousands of scholars, clergy and other individuals who have critical questions about the past, present and future of religion.
Some of the principles guiding the work of Westar are:
All serious questions about religion—including biblical and dogmatic traditions—deserve research, discussion and resolution; no inquiry should be out of bounds.
The scholarship of religion should be collaborative in order to expand the base of decisionmaking, cumulative in forming and building on a consensus, and genuinely ecumenical
Religion and bible scholars should conduct their deliberations in public and report the results to a broad, literate audience in simple, non-technical language
Westar is not affiliated with any religious institution (that they say) nor does it advocate a particular theological point of view
These men are not scholars and it would be evident to even a child in grade school that they do not barely believe a word they read. Just because someone studies the Bible doesn't make them a scholar, especially if you don’t believe 90% of what it says. Imagine a doctor practicing medicine and does not believe almost all that he is taught. Who would want to go to him and trust him with their life? If a Doctor made as many mistakes and errors as they did in this program, they wouldn't be called doctors they would have their license revoked. They would be called charlatans. You wouldn’t go to a car mechanic if he practiced his trade as these so called Scholars practice their research!
The mistakes about Jesus Seminar
The Jesus Seminar, so-called, recently has been running out of steam. Its two flagship projects on the words of Jesus and the deeds of Jesus recently have been completed. The chairman, Robert Funk, has great agendas for reconstructing the whole of the first five centuries of Christianity, showing that the creeds and theology of St. Paul were mistakes. Funk wants to produce a very odd, thinned-down version of Christianity to replace traditional Christianity, but most of the significant members of the Jesus Seminar, like John Dominic Crossan and Marcus Borg, are not following his lead.
The reason for the popularity of the Jesus Seminar, at least for a short time, was not because it was brilliant, cutting-edge, top-notch scholarship. Rather, its popularity lay in that it was saying something many Americans wanted to hear. The Jesus Seminar sounded scientific, while appealing to the popular imagination. These scholars were saying there is a different way of construing Christianity, which is neither the right-wing Protestantism nor the right-wing Catholicism with which we grew up -- and it is certainly quite unlike televangelism.The Jesus Seminar teaches that there is a different way of being Christian, which just involves having Jesus as a kind of "guru figure," an interesting, savvy teacher who had some sharp things to say from time to time. Jesus made many people feel good about themselves and then left us to carry on with that same task. Obviously, such a presentation of Jesus Christ won't do. There are seven problems with this interpretation. Ultimately, though, the mistakes of the Jesus Seminar lead us away from the seminar itself to wider problems of biblical interpretation that have been unsettled for some time
Jesus and the Story of Israel
The first problem is the danger of a methodology that takes Jesus out of the context of the story of Israel. First-century Jews, for all their wide variety, were living within a story, a controlling narrative. It was the story of how Israel’s God would address, bless, and judge the world. They told that story in Scripture and sang it in their psalms. They retell their story in books like Maccabees; we see it in many texts from the first century -- and we see it lived at Qumran. The Jesus Seminar, however, and many others beside, have said that all we know about Jesus are fragmentary sayings -- a little nugget about this, a little wise saying about that, and a fragment of a parable here -- that do not actually retain the stories. These were all made up later! This is a de-Judaizing of Jesus, a phenomenon that happened originally in post-war German scholarship as a way to reconstruct Jesus as a great teacher about the kingdom of God. The present wrenching of Jesus from his Jewish context has happened for a very different reason. The great prophet of postmodernity, Frederich Nietzsche, deconstructed big stories into collections of aphorisms, little fragments to try to make sense of a life. The Jesus of the Jesus Seminar has become a Nietzschan Jesus who is deeply non-Jewish -- and actually deeply non-Christian. This is why the so-called Gospel of Thomas has been so popular, precisely because it gives you a set of detached aphorisms. It is what part of our culture wants. But, in the end, it is a lousy way of doing history.
The reason for the popularity of the Jesus Seminar, at least for a short time, was not because it was brilliant, cutting-edge, top-notch scholarship. Rather, its popularity lay in that it was saying something many Americans wanted to hear. The Jesus Seminar sounded scientific, while appealing to the popular imagination. These scholars were saying there is a different way of construing Christianity, which is neither the right-wing Protestantism nor the right-wing Catholicism with which we grew up -- and it is certainly quite unlike televangelism.The Jesus Seminar teaches that there is a different way of being Christian, which just involves having Jesus as a kind of "guru figure," an interesting, savvy teacher who had some sharp things to say from time to time. Jesus made many people feel good about themselves and then left us to carry on with that same task. Obviously, such a presentation of Jesus Christ won't do. There are seven problems with this interpretation. Ultimately, though, the mistakes of the Jesus Seminar lead us away from the seminar itself to wider problems of biblical interpretation that have been unsettled for some time
Jesus and the Story of Israel
The first problem is the danger of a methodology that takes Jesus out of the context of the story of Israel. First-century Jews, for all their wide variety, were living within a story, a controlling narrative. It was the story of how Israel’s God would address, bless, and judge the world. They told that story in Scripture and sang it in their psalms. They retell their story in books like Maccabees; we see it in many texts from the first century -- and we see it lived at Qumran. The Jesus Seminar, however, and many others beside, have said that all we know about Jesus are fragmentary sayings -- a little nugget about this, a little wise saying about that, and a fragment of a parable here -- that do not actually retain the stories. These were all made up later! This is a de-Judaizing of Jesus, a phenomenon that happened originally in post-war German scholarship as a way to reconstruct Jesus as a great teacher about the kingdom of God. The present wrenching of Jesus from his Jewish context has happened for a very different reason. The great prophet of postmodernity, Frederich Nietzsche, deconstructed big stories into collections of aphorisms, little fragments to try to make sense of a life. The Jesus of the Jesus Seminar has become a Nietzschan Jesus who is deeply non-Jewish -- and actually deeply non-Christian. This is why the so-called Gospel of Thomas has been so popular, precisely because it gives you a set of detached aphorisms. It is what part of our culture wants. But, in the end, it is a lousy way of doing history.
The second problem that must be confronted is taking Jesus out of a Jewish apocalyptic worldview. In the first century, the book of Daniel was extremely influential, not because it was about the end of the world but because it was about how God was going to vindicate Israel and thus bring justice to the world. It was about God's future for the world, not how He would end it. The world is good; God made it, and He wants it to be redeemed. Jewish apocalyptic, properly understood, was about history reaching the climax of the kingdom of God. The Jesus Seminar has completely relativized and set aside this teaching because it does not like fundamentalism -- and it does not like 20th-century apocalyptic preaching. But the world of first-century Judaism is the world to which Jesus belonged. He, too, was telling, and living by, and retelling the story of the book of Daniel. But He did it to say that the kingdom of God was coming in and through His work and that of His followers, and especially in and through His own fate, which would be unique.
Messianic Movements
A third and very serious problem is that the Jesus Seminar takes Jesus out of the context of first-century messianic movements. It is often said that Jesus was not a would-be messiah at all -- Jesus did not think of Himself as messiah. Most of His first followers, we are told, did not think of Him as messiah. Don't believe it! Jesus belongs on the map of first-century messianic movements. There were at least a dozen messianic or quasi-messianic movements within 100 years before and after Jesus' life. Jesus said, "Many will come in my name saying I am the one," and "False messiahs will arise." Jesus knew that would happen and had happened. Some people have thought that the words "Jesus Christ" were Jesus' Christian name and Jesus' surname. Jesus is His personal name, the name He has in His human nature – Jesus of Nazareth. Conversely, Christos means "the messiah," the one who sums up God's purposes for Israel in Himself and brings them to their destiny. To be truly understood, Jesus must be viewed in the context of first-century messiahs. If you ignore that, you misunderstand and misread Jesus, and the apologetic and evangelistic task will suffer.
Messianic Movements
A third and very serious problem is that the Jesus Seminar takes Jesus out of the context of first-century messianic movements. It is often said that Jesus was not a would-be messiah at all -- Jesus did not think of Himself as messiah. Most of His first followers, we are told, did not think of Him as messiah. Don't believe it! Jesus belongs on the map of first-century messianic movements. There were at least a dozen messianic or quasi-messianic movements within 100 years before and after Jesus' life. Jesus said, "Many will come in my name saying I am the one," and "False messiahs will arise." Jesus knew that would happen and had happened. Some people have thought that the words "Jesus Christ" were Jesus' Christian name and Jesus' surname. Jesus is His personal name, the name He has in His human nature – Jesus of Nazareth. Conversely, Christos means "the messiah," the one who sums up God's purposes for Israel in Himself and brings them to their destiny. To be truly understood, Jesus must be viewed in the context of first-century messiahs. If you ignore that, you misunderstand and misread Jesus, and the apologetic and evangelistic task will suffer.
The fourth problem, which again is not limited to the Jesus Seminar, is the attempt to reinvent Jesus as a wandering cynic teacher. The cynics were a school of philosophers who called themselves cynics, the Greek word for dog, because they went around barking and snapping at the heels of the righteous, religious, and respectable. They were socially subversive, living counter culturally to thumb their noses at the establishment. Crossan, in a dangerous phrase in his book “The Historical Jesus” (1991), refers to Jesus and His followers as "hippies in an age of Augustine yuppies. I think he has probably regretted that phrase.
Controversial Figure
Controversial Figure
The fifth problem presented by the scholarship of the Jesus Seminar lies in exactly the opposite direction -- and it, too, is quite prevalent in some circles. It is the concept of the "noncontroversial Jewish Jesus." To be historically credible, you have to picture a Jesus who is both comprehensible and crucifiable within first-century Judaism. That, simply stated, is a problem history must always deal with. Jesus was not simply a nice Jewish boy who taught nice Jewish truths about God and general truths about the kingdom to other Jews and who would have been horrified to think of a Church established in His name, with people worshiping Him and having a special meal where they broke bread and said that it was His body. This has been stated again and again.Often, the people saying this have been from among our own selves and who still, in some measure or other, consider themselves Catholic, Protestant, or whatever. They have lived all their lives with a docetic Jesus, that is a Jesus in fairyland, going about wearing a halo. When such people study history, they discover that Jesus was a Jew! They discover that it was exciting to be a first-century Jew; much happened in that historical epoch and we can understand much about Jesus. If we are to be true to historical data, we arrive at a Jesus who is both comprehensible and crucifiable within the world of Judaism. Frankly, that is a most difficult task in a post-Holocaust world, when what we say is scrutinized and can result in the retort, "I think your Jesus is anti-Semitic; you must make sure your Jesus is not anti-Semitic." But, how can one truly arrive at a Jewish Jesus who is anti-Semitic? Such an invention would be nonsensical. Rather, what you have in Jesus is critique from within, which is the noblest, oldest, and most Jewish form of critique.
The sixth problem to confront is a new and very powerful myth of Christian origins, one envisioning Jesus as a type of cynic teacher. Such a Jesus neither thought He would die a redemptive death nor rise bodily from the dead. The early Church, in turn, became divided between those who followed Jesus the cynic teacher and those who invented this thing called Christianity. When they invented Christianity (which evolved into Paul and then into the Gospels that we have in the canon), they were inventing something more socially and politically comfortable, in contrast to the quite dramatic and subversive cynic or Gnostic teaching that Jesus actually gave. It is only then that we see the Church settling down at the end of the first generation into the steady line of thought that would take them to the settlement of Constantine when the Church became part of the empire. This, then, was when they had achieved their aim. This account of Christian origins is historically mistaken at every point.
The seventh problem is that most reconstructions of Jesus, including those most traditional, have great difficulty in integrating Jesus' public career with His death and resurrection. The creeds tell the story of Jesus as though His public career did not exist. Born of the Virgin Mary, suffered under Pontius Pilate, was crucified, dead, and buried and on the third day raised -- what happened to the bit in the middle? Were Matthew, Mark, Luke, and John wasting their time telling us about Jesus' public ministry? Does it matter for our faith? The creeds happened for certain specifiable, historical, doctrinal, and theological reasons. But they do not tell the whole story. Indeed, in some of today's liturgies, we have developed ways of telling the story that put the Gospels back in. Yet, still when we think of Jesus first being born of a virgin, we talk of the incarnation; when we think of Him teaching about the kingdom, we talk about social justice and ethics; and when we think of Him dying on the cross, we talk about atonement. But we never integrate the picture.
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